El TMS que tendrán todas las grandes empresas en 2030

Durante años, un Transportation Management System (TMS) ha tenido una misión relativamente clara: planificar cargas, optimizar rutas, seleccionar transportistas, gestionar tarifas y hacer seguimiento de los envíos. Cada solución ha tenido más funcionalidades, módulos y distintos niveles de personalización o adaptación a las operaciones de transporte de las empresa, pero el objetivo de todo TMS siempre ha ido en la misma dirección, la de gestionar el transporte.

Pero la tecnología está cambiando también las soluciones TMS a la vez que el mundo del transporte ve como su capacidad de maniobra cada vez es más limitada. La presión sobre los costes, la falta de conductores, la volatilidad de la demanda, la necesidad de disponer de información en tiempo real, la sostenibilidad y, sobre todo, la llegada de la inteligencia artificial está transformando lo que esperamos de un TMS.

En 2030, el TMS de referencia no será simplemente un sistema para gestionar el transporte. Será una plataforma conectada con toda la cadena de suministro, capaz de entender lo que está ocurriendo, anticipar problemas, recomendar alternativas y, cada vez más, tomar decisiones de forma autónoma.

El TMS pasará de ser un sistema transaccional a convertirse en uno de los principales motores de decisión de la supply chain.

Un TMS integrado y completamente conectado

El primer gran cambio será la conectividad.

El TMS de 2030 estará integrado de extremo a extremo con el resto del ecosistema tecnológico de la compañía: ERP, WMS, sistemas de planificación, data lakes, plataformas de integración, sistemas financieros, herramientas de clientes y proveedores y soluciones de ejecución logística.

Pero la integración no terminará en los sistemas internos. El TMS también estará conectado con transportistas, operadores logísticos, clientes, proveedores, plataformas de última milla, infraestructuras y dispositivos de telemática.

El objetivo será eliminar los silos de información y conseguir algo mucho más importante: una única fuente de verdad sobre lo que está ocurriendo con el transporte.

La información dejará de viajar entre diferentes sistemas para llegar tarde a las personas que tienen que tomar decisiones. Se encontrará disponible, contextualizada y en tiempo real cuando un usuario la necesite.

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Telemática conectada para todo

En 2030, hablar de seguimiento de transporte significará mucho más que saber dónde estaba un camión la última vez que el conductor reportó un evento en la plataforma. La telemática estará profundamente integrada con el TMS y permitirá incorporar información operacional directamente en los procesos de planificación y ejecución.

Velocidad, GPS en tiempo real, conducción agresiva, paradas no planificadas, tacógrafo, fatiga, temperatura del motor, temperatura de la carga, apertura de puertas o entrada y salida de geocercas serán algunas de las variables disponibles.

Incluso será posible incorporar información sobre el perfil de riesgo del conductor, utilizando modelos de scoring y análisis de comportamiento.

Las cámaras embarcadas también tendrán un papel relevante. Además de mejorar la seguridad, podrán aportar evidencias en caso de accidente, reclamación o litigio sobre responsabilidades.

Y el conductor dejará de ser un elemento desconectado del sistema.

El login del conductor en cabina permitirá que el TMS conozca quién está realizando el servicio, su disponibilidad, sus horas de conducción y si cumple todos los requisitos necesarios para comenzar la jornada.

La telemática no será una aplicación adicional. Será una fuente de datos integrada en la toma de decisiones del TMS y no lo será únicamente para la flota propia o dedicada, los clientes de los transportistas requerirán a flotas de terceros que incorporen y compartan ciertas informaciones como la ubicación gps en tiempo real.

El objetivo es claro, no solo se va a requerir más control y visibilidad para la empresa, esta información será compartida en cierto modo entre carriers, empresas y destinatarios que esperan la mercancía.

TMS también gestionará la disponibilidad del conductor

Uno de los grandes retos del transporte seguirá siendo el mismo en 2030, seguramente aún más acentuado: los chóferes profesionales.

Por eso, el TMS del futuro no podrá limitarse a gestionar vehículos y cargas. También tendrá que contemplar a días vista la disponibilidad y las condiciones de la plantilla de los profesionales al volante.

Turnos, vacaciones, horas trabajadas y de conducción, licencias, permisos, certificaciones, reconocimientos médicos, documentación y fechas de expiración estarán conectados con la planificación del transporte como un módulo interno de workforce.

Antes de asignar un viaje, el sistema podrá comprobar si el conductor está realmente disponible y insitu en la instalación y habilitado para realizarlo.

El resultado será un concepto mucho más avanzado de planificación: no planificar simplemente un vehículo, sino comprobar que todos los recursos necesarios están realmente disponibles para ejecutar el transporte. Los chóferes podrán ser un cuello de botella en el futuro, mientras que no lleguen los camiones de conducción autónoma, será una variable que tendrá que tener muy presenta la gestión del transporte.

La gestión de flota estará integrada

El mantenimiento de flota seguirá el mismo camino. La optimización será ya suficientemente compleja como para que sea el vehículo que tenga indisponibilidad por falta de previsión.

Los datos procedentes de la telemática permitirán anticipar determinadas necesidades de mantenimiento y conocer en tiempo real qué vehículos están disponibles, cuáles están en mantenimiento y cuáles presentan restricciones operativas.

Esto permitirá conectar planificación, ejecución y mantenimiento proactiva cuando la demanda no sea tan determinante.

Si un vehículo deja de estar disponible, el sistema podrá identificar automáticamente qué cargas pueden verse afectadas y buscar alternativas dentro de la red.

La frontera entre fleet management y transportation management será cada vez más difusa. El TMS buscará los momentos precisos en los que un vehículo en concreto debe realizar su mantenimiento, con el objetivo de no afectar la demanda de transporte de ese momento y para que ante indicios de necesidad de mantenimiento no se haya previsto las actuaciones necesarias.

Una red de transporte realmente conectada

Otro de los grandes cambios será la evolución desde un TMS de una empresa hacia una red multiempresa. Transportistas, operadores logísticos, clientes, proveedores y otros service providers estarán conectados dentro de un mismo ecosistema.

No significa necesariamente que todos utilicen el mismo software.

Significa que podrán interoperar de forma sencilla, compartiendo la información necesaria y trabajando sobre una visión común de la operación.

Esto permitirá pasar de un modelo basado en comunicaciones fragmentadas: emails, llamadas, portales y múltiples sistemas, a una red donde los diferentes actores puedan intercambiar información en tiempo real.

El resultado será una red más precisa, transparente y colaborativa.

Y, sobre todo, una red donde las decisiones se puedan tomar utilizando la misma realidad operacional.

De TMS a Supply Chain Command Center

Quizás uno de los cambios más visibles será la evolución de las actuales Control Towers. En 2030, una Control Tower no debería limitarse a mostrar un mapa con camiones en movimiento.

Deberá responder a preguntas mucho más relevantes:

  • ¿Qué está ocurriendo?
  • ¿Qué puede ocurrir?
  • ¿Qué impacto tendrá en mi supply chain?
  • ¿Qué puedo hacer para evitarlo?

Imaginemos que un transporte crítico va a llegar con seis horas de retraso. El sistema no se limitará a generar una alerta. La solución será capaz de conocer qué pedido está asociado al transporte, qué cliente lo espera, qué stock existe en otros almacenes, qué otros transportes están disponibles, cuáles son sus costes y qué alternativas existen para evitar una interrupción del suministro. Ya no se deberá movilizar a múltiples personas de distintos centros o países, simplemente el sistema gracias a tener la información de distintas herramientas conectadas te dará la mejor sugerencia para solventar el problema.

La Control Tower se convertirá así en un verdadero Supply Chain Command Center.

Una capa donde confluyen diferentes sistemas y fuentes de información para proporcionar una visión unificada de lo que realmente importa.

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La inteligencia artificial pasará de informar a actuar

La inteligencia artificial será probablemente el cambio más importante. Pero el valor de la IA en el TMS no estará simplemente en incorporar un chatbot o generar informes automáticamente. La verdadera transformación llegará con la IA entendiendo el contexto operacional y participando en la toma de decisiones.

Por ejemplo:»El transporte del proveedor A llegará con un día de retraso a un puerto. Esto provoca que pierda su tramo de transporte con la naviera y haya un retraso total de 3 días. Este retraso acarrea una parada de producción en la planta 1. Pero existe stock parcial en el almacén Y de otro país para cubrir la producción durante los siguientes 3 días. Hay un transporte disponible que permitiría realizar un traslado urgente. El coste adicional sería de X euros.»

El sistema no solo explicará qué está pasando. Podrá recomendar qué hacer y justificar por qué. Y en determinados escenarios, podrá incluso ejecutar la decisión directamente siguiendo las reglas y objetivos definidos por la empresa.

Un TMS que aprende de la operación

La inteligencia también permitirá que el sistema deje de trabajar exclusivamente con reglas estáticas. Los sistemas podrán analizar grandes cantidades de información histórica y operacional para identificar patrones.

  • ¿Qué transportistas tienen más probabilidades de retrasarse en determinadas rutas?
  • ¿Qué tipo de cargas presentan más incidencias y a cuáles son las cargas prioritarias que por destino o características es mejor que la haga un transportista en concreto?
  • ¿Qué rutas generan realmente más costes y en qué ocasiones sale más a cuenta el uso de un transportista u otro según las tarifas negociadas periódicamente?
  • ¿Qué combinación de carrier, vehículo y horario produce mejores resultados?
  • ¿Qué comportamiento o cultura profesional del conductor está asociado a determinados retrasos?
  • ¿Cuáles han sido las incidencias más recurrentes o más relevantes y cómo en un escenario similar qué es necesario para evitarse?
  • ¿Qué decisiones tomadas anteriormente han producido mejores resultados?

El TMS utilizará este conocimiento para mejorar continuamente sus decisiones.

La optimización dejará de ser únicamente matemática para incorporar contexto, experiencia operacional y predicción.

Cloud native, SaaS y evolución continua

Todo esto requiere una arquitectura tecnológica diferente.

El TMS de 2030 será cloud native y SaaS, con una evolución continua de capacidades y actualizaciones automáticas. Las empresas no deberán tener que esperar años para actualizar su plataforma o realizar grandes proyectos de upgrade.

Las nuevas funcionalidades, mejoras de rendimiento, capacidades analíticas e innovaciones de inteligencia artificial podrán incorporarse de manera continua, simplemente una hora de actualización durante momentos sin operaciones relevantes.

Para ello la arquitectura será abierta e interoperable. Un TMS de nueva generación no puede pretender convertirse en el único sistema de la empresa. Debe ser capaz de conectarse con el ecosistema tecnológico existente y futuro.

De gestionar transporte a tomar decisiones unificadas

Todos estos cambios apuntan hacia una misma dirección. El TMS de 2030 no será una colección de módulos independientes para gestionar transporte.Será una plataforma donde convergen:

  • Transportation Management
  • Telemática y IoT
  • Fleet Management
  • Workforce Management
  • Carrier Management
  • Control Tower
  • Analytics
  • Inteligencia Artificial
  • ERP, WMS y sistemas corporativos
  • Red de partners, carriers, clientes y proveedores

La clave estará en que todos estos elementos puedan trabajar sobre una misma realidad operacional.

  • Una única fuente de información.
  • Una visión en tiempo real.
  • Una red conectada.
  • Decisiones coordinadas.

El TMS de 2030 ya está empezando a implementarse

2030 puede parecer lejano, pero muchas de estas capacidades ya están conectadas en los TMS de nueva generación.
El TMS del futuro no será únicamente el sistema que decide qué camión debe transportar qué carga. Será el sistema que entiende la situación de la red de transporte, conoce las restricciones de los recursos, identifica los riesgos, anticipa sus consecuencias y ayuda a decidir qué hacer. Y cuanto más conectada esté la empresa, mayor será el valor de esa capacidad.

Por eso, la pregunta para las empresas no debería ser únicamente «¿Necesitamos un TMS?». La pregunta debería ser:

¿Está nuestro TMS preparado para convertirse en el sistema de decisión del transporte y conectarse con toda nuestra supply chain?

En BlueGistics ya estamos empezando a implementar esta nueva generación de TMS Tier-1 y se construyen precisamente sobre estos principios: cloud, interoperabilidad, inteligencia artificial, redes conectadas y decisiones unificadas.

Porque el TMS de 2030 no será simplemente una herramienta para gestionar el transporte. Será una pieza fundamental para gestionar la supply chain.

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